Mi hijo no me escucha…

Es muy común oír de boca de muchos padres esas palabras que suponen el título de este post. Quizás la rebeldía de los jóvenes de no escuchar a sus padres ha sido desde siempre, desde el mismísimo comienzo de la humanidad, pero lo que sí es cierto es que estos casos en la actualidad se presentan con una frecuencia copiosa. Estadísticamente, diría que tres de cada cinco hijos (varones o hembras, no importa el sexo), no escuchan a sus padres. Aclarando que principalmente dichos casos se presentan cuando el hijo llega a una etapa de juventud, y desaparecen, en la mayoría de los casos, cuando el joven comienza a asumir muchas más responsabilidades de las cuáles dependerá su futuro.

El propósito de este artículo es entender de manera genérica por qué tu hijo no te escucha y qué hacer para solucionarlo. No olvides que siempre es y será recomendable recibir asesoría profesional en los casos graves de desatención, por lo que puedes asistir a una cita con tu hijo a un psicólogo o similar para conseguir soluciones más efectivas y personalizadas.

Primeramente, ¿por qué mi hijo no me escucha? Es la pregunta por la que muchos llegaron hasta aquí. Lastimosamente no existe una respuesta 100% correcta o concreta, pero en la mayoría de las ocasiones son múltiples factores los que intervienen en la desatención de tu hijo para contigo. Primero que nada, debemos entender que es absolutamente normal en los días que corren que los hijos no presten atención a lo que sus padres les comentan, pues existen muchas distracciones que lo pueden mantener alejado de ti. Por ejemplo, las redes sociales, las amistades, los videojuegos, los estudios, la música, etc., son algunas de las actividades que por lo general a los jóvenes los mantienen absortos y desapegados de ti.

Entiende que tu hijo está atravesando una etapa de auto-conocimiento y aprendizaje, por lo que, si algo lo mantiene ocupado en todo momento y resulta inocuo, entonces déjalo ser y sólo ayúdalo en lo necesario. No intervengas en su espacio personal y no seas insistente con las preguntas. Trata de comprender su mundo y sólo aconséjalo en lo que creas que le pueda ayudar a lograr sus metas. Y como mi amiga oficinista de Cerrajeros urgentes me decía “da a vuestros hijos libertad, pero no libertinaje”.

La expresión libre y comedida de tus jóvenes hijos es la mejor manera de que te acepten más allá de la figura paterna. Pon limites, pero no los limites, pues debes tener presente que eres su padre/madre al mismo tiempo que su amigo.

Por último, no creas que todo esto lo lograrás con palabras; leer este artículo a tu hijo no solucionará nada. Siempre las acciones serán el mejor vehículo de las soluciones, así que no gastes más esfuerzos corrigiendo verbalmente a tu hijo y dedícate a entenderlo tal como si un libro fuese. Más temprano que tarde hallarás la mejor manera de hablar con él de modo que cada una de tus palabras lo atraigan y te escuche por necesidad y no por respeto.

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