La vía a ser una mejor persona

Hace algunos días me encontré a un muy buen amigo mío de mis años de escolar y me sorprendió tanto con lo que me dijo que decide escribir este artículo. Quizás algunos me dirán que soy muy exagerado por impresionarme por cosas como esas, pero es que realmente cuando notó la cruda, roja y lastimada intimidad humana, realmente me conmuevo y empatizo.

La cuestión es que mi compañero, cuyo nombre prefiero reservarme y que trabaja en Desatascos me comentó que recientemente le había entrado un extraño pensamiento de no sabe dónde y no sabe cuándo que le hizo sentir que genuinamente es una mala persona. Para contextualizar un poco las cosas, él tiene un buen puesto de empleo, gana muy bien y se divierte con lo que hace día tras día. Está casado desde hace ya mucho con una mujer que adora con suma intensidad desde el día que la vio plantada y taciturna en aquella plaza alimentado palomas famélicas. Lo mejor de todo es que el amor que profesa por su mujer es reciproco. Tiene dos hijos cuyas edades han pasado la adultez y cuyas esposas le han dado dos hermosos nietos varones. En definitiva, mi buen amigo no tiene más nada que pedirle ni a Dios ni a la vida; vive feliz, es feliz, pero hay algo que lo ensimisma y lo hace pensar que no lo es plenamente.

Para ser sincero, le dij­e a mi amigo, no puede ayudarte, pues no te entiendo. Sin embargo, si hay algo que en mis largos años de estudios en psicología he aprendido es que para ser una buena persona existe una sola vía que puede ser subdividida en los siguientes consejos:

  • La honestidad, la verdad y la sinceridad hacen la vida mucho más fácil. Con menos óbices te encontrarás en tu camino si llevas a la verdad en frente como bandera.
  • El antagonismo de lo anterior dicho es obviamente la mentira. Evita, en cualquier caso, nunca conducirá a nada buena u honrado.
  • Trabaja siempre más que los demás, pero no más de lo que realmente deseas trabajar. Tú mente es tu límite, pero tu mente también debe descansar de tanto en tanto.
  • Valora a tu familia cercana; no tiene nada más honesto que a ellos.
  • Las dádivas no te hacen más magnánimo, pero sí menos. Eres más magnánimo apoyando con palabras que con acciones, así que no empeores la condición de vida de las demás personas con dádivas y ayúdalas con palabras de aliento solamente.
  • Nunca dejes de estudiar, ni de amar, es ciertamente lo más importante y valioso que en este mundo puedes hacer.
  • Siempre obra en orden de que tus acciones sean modélicas y rememoradas luego de que fallezcas.
  • Ayúdate y mejórate a ti primero y luego trata de ayudar a los demás. De lo contrario, harás todo mal.

Básicamente, aforismos como esos son los que le recomendé seguir a mi amigo, que se fue en silencio, con sonrisa entrecortada y mirada cogitabunda.

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