La importancia del formador social

Aunque en ocasiones pueda parecer una profesión menor y carente de importancia para el funcionamiento del grueso de una sociedad, la labor del formador social y del psicopedagogo es de una responsabilidad enorme, ya que todo lo que se trabaje afectará directamente a la persona. El margen de error apenas está permitido, ya que las consecuencias pueden afectar al desarrollo vital del individuo.psico

Entre las funciones en las que debe moverse todo buen profesional de la psicopedagogía y la formación social que se precie, encontramos una serie de puntos y premisas de trabajo imprescindibles.

Cuando los niños, los adolescentes o los adultos padezcan ciertos problemas de aprendizaje, habrá que hacerles llegar los conocimientos de un modo llamativo y mediante unas vías cognitivas que les faciliten el proceso de aprender.

Detectar el problema por el que se produce ese fallo en el correcto aprendizaje es fundamental. A veces el error procede de cosas como la falta de motivación, los problemas en el núcleo familiar y en el entorno social, la inmadurez emocional e intelectual o los incordios de tipo psicológico. Pero una vez diagnosticado el problema, será posible actuar en un terreno más favorable y con un mayor porcentaje de acierto en cada una de las estrategias que se pongan encima de la mesa.

Y es que el tratamiento que se desarrolle para hacer frente a cada uno de los problemas detectados deberá ser lo más adecuado posible, afrontándose así una tarea que requiere de precisión casi quirúrgica. Por ello, si el formador social o el psicopedagogo no está preparado para poder seguir avanzando en el tratamiento con el paciente porque haga falta adentrarse en un campo ajeno, lo mejor será derivar inmediatamente a la persona a profesionales especializados en otros campos, como la psiquiatría, la neurología o la psicología. Saber afrontar este paso con la suficiente falta de ego y con la flexibilidad profesional adecuada será un gran acierto.