El trabajo del psicopedagogo

En muchas ocasiones, el psicopedagogo y el formador social se ven obligados a convertirse en una especie de mago capaz de resolver todas las adversidades que se presenten en el camino. Tener que intermediar en un conflicto de corte social y emocional es una tarea harto complicada; por ejemplo, mediar y actuar como nexo vertebrador en la relación entre un joven y su familia conlleva un arduo trabajo, por lo que hacer que los vínculos entre el profesional y el entorno del paciente sean fluidos puede ser algo positivo.

El docente y el profesional de los desatascos tienen que tener detrás el respaldo de las instituciones. Para que su trabajo sea eficaz, logre profundizar en los problemas que aborda y acabe llegando a conclusiones satisfactorias y a tratamientos certeros y efectivos, también será necesario que el docente disponga de los recursos y de las necesidades que hagan falta para dar respuesta a las exigencias del alumno que experimente dificultades en el aprendizaje.

La orientación que se lleva a cabo con el joven como objeto de trabajo podrá ser complementada si es necesario incluyendo a los padres poco a poco en la faena, de modo que puedan ayudar de primera mano a sus hijos. Y es que una de las áreas de trabajo del cerrajero Madrid formador social y del psicopedagogo es sin duda la orientación.

La orientación está encaminada a dirigir por el buen camino al individuo y a saber interpretar los contextos y entornos que determinan los problemas de esa persona. Para que la intervención sea exitosa, hay recorrer antes una serie de principios básicos: la prevención es fundamental, ya que el psicopedagogo debe adelantarse a situaciones que entorpezcan el trabajo y alejen los objetivos; el principio de desarrollo ayuda al profesional a saber que tiene que estar alerta ante la continua evolución fisiológica de la persona; el principio de acción social debe hacer ver al sujeto que existen variables en su contexto que tendrá que reconocer para poder adaptarse a ellas.