El respeto, un valor que debe aprenderse en casa

El respeto es un valor fundamental en nuestra sociedad, en una sociedad diversa, multicultural, con ideologías completamente opuestas. Cierto es que en la escuela se aborda este tema, pero se aprende con el ejemplo, y qué mejor que tomarlo de la misma familia.

Si se crece en un ambiente donde el respeto sea importante, se interiorizará de manera natural desde muy pequeños. No puede haber mejor modelo. Y además es muy sencillo aplicarlo. Aspectos tan importantes como pedir las cosas por favor o dar las gracias, incluso a los niños cuando son muy pequeños, es importante, porque les enseñará que su gesto es importante y aprenderán a hacer lo mismo sin darse cuenta.

Escuchar con atención, dirigirse correctamente a los demás o evitar enfrentamientos desde la razón también se aprenden en la familia. Ejemplos hay muchos, para bien, pero también para mal. Llamar “viejos” con un cierto matiz despectivo a los ancianos, decirle al niño que responda a las agresiones de otros niños de la misma manera, regañarle o castigarle sin darle una razón coherente y que entienda son comportamiento muy habituales, pero que en nada ayudan a los más pequeños en el aprendizaje de algo tan importante como el respeto hacia los demás.

Al contrario, si los primeros pasos se han dado en casa, si el niño ve en el hogar un ambiente de tolerancia y comprensión, cuando esté fuera será una persona dialogante y respetuosa con los demás. Apreciará las diferencias y, más allá de simplemente tolerarlas, las entenderá como un aspecto más de la riqueza de una sociedad en la que tiene que convivir.

El respeto es fundamental en todos los aspectos de la vida: en el seno familiar, en el colegio, el trabajo o en la calle. Aprenderlo desde muy pequeño es posible, pero también es cierto que hay que saber enseñarlo y cuanto antes y de manera más natural, mucho mejor.

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