El profesor vocacional

Suele decirse que los maestros y profesores que tienen una mayor felicidad en su puesto de trabajo y que logran desarrollar el día a día con más éxito son aquellos que han llegado a las escuelas e institutos merced a un claro impulso vocacional.

Esta pasión por su trabajo es lo que llevó a una profesora que imparte sus clases en el barrio sevillano de las Tres mil viviendas a sacar a sus alumnos del aula para llevárselos hasta el centro de la ciudad hispalense. Y es que muchos jamás habías pisado siquiera una librería ni otros espacios culturales.

No hay que olvidar que en este barrio viven muchos niños que se encuentran en riesgo de exclusión social y cuyas vidas quedan acotadas a la sombría rutina que acontece exclusivamente al sur de la capital de Andalucía. Es en este escenario donde muchos profesionales docentes optan por tragar saliva cuando conocen que son destinados a una de las zonas con pero crónica de toda España.

Y es cierto que puede ser duro y dificultoso desarrollar las clases con normalidad en un escenario adverso y en un clima poco propenso para que los niños se preocupen exclusivamente de aprender. Pero es ahí donde el buen docente da un paso al frente, como le ocurrió a esta profesora, que rompió las reglas rutinarias y descubrió nuevos caminos a los jóvenes.

Hay educadores, maestros, profesores, voluntarios y psicopedagogos que se mojan y luchan por las personas en las Tres mil viviendas. Ellos son quienes construyen un mejor barrio y quienes ponen las semillas para una mejor convivencia. En ocasiones, los niños simplemente sufren una falta de comprensión y un discurso que no está adaptado a sus condiciones socioculturales. Pero hay que tener en cuenta que estos profesionales de la educación se esfuerzan, por ejemplo, por enseñar a montar en bicicleta, por instar a los niños a que se duchen sin falta, a que facilitarles libros para que descubran nuevos universos, a programar salidas culturales que muestren más luces fuera del simple centro educativo y del barrio… y en definitiva, a luchar por el porvenir de cada uno de los niños a través de la formación social y la psicopedagogía.