Partiendo del punto que el uso de la tecnología se ha convertido hoy en día en un medio de comunicación y de contacto masivo, y que os ayudáis a mantener en contacto permanente, sobre todo con vuestros hijos, es imprescindible su uso. El detalle está en el uso y el abuso de los mismos.

En este punto es donde los padres nos hacemos la gran pregunta ¿es realmente necesaria la exposición hacia los medios virtuales? ¿Cuál es la edad idónea a ser introducida, este tipo de medios,  en la vida de nuestros hijos?

Existen diversos estudios en donde se señala que el uso de las tecnologías  no es dañina en la educación y el quehacer diario de nuestros hijos, es el tiempo de exposición a los mismos lo que perjudica el uso de estos dispositivos. Allí es donde debe estar el cuidado y la atención. Se establece que el aumento ha sido visible notablemente, pasando de 30 horas de uso a más de 45 horas semanales, entre los diferentes presentaciones de dispositivos utilizados actualmente, videojuegos, reproductores de música, teléfonos celulares, tabletas, televisión.

¿Quiénes son los más vulnerables?

Aquellos niños que crecen en hogares en donde la comunicación es nula, además de hostil, y estos tienden a huir de este mundo que los abruma, tienden con mucha más facilidad a refugiarse en estas nuevas tecnologías y de cierto modo creando un mundo alterno en donde se sienten cómodos.

Aquellos chicos que crecen con un autoestima muy por debajo de lo normal, debido a ciertos factores o condiciones propias de cada familia, niños maltratados y molestados por parte de sus propios padres, familiares o amigos en sus escuela.

La adolescencia como tal también es una etapa en la vida en donde la persona experimenta ciertos cambios,  búsqueda de una personalidad única, en este momento es donde podrán  sentir la necesidad de identificarse con algo más y se podrán ver sumidos en estas redes de la tecnología en donde crearan en muchas ocasionan hasta personalidades irreales de ellos mismos, escapando de su propia realidad.

¿En qué momento os podéis percatar que es una adicción?

Cuando el niño presenta síntomas como en aquellos casos en adicción a sustancias como el alcohol o las drogas, su prioridad es única y exclusivamente estar al tanto de los dispositivos, como teléfonos o video juegos, cuando vemos que el niño deja de lado tareas básicas como dormir y comer, así como dejar de hacer sus necesidades elementales, cosas que anteriormente les hacían sentir placer como jugar con amigos pasa a segundo plano.

Se aísla del resto de la familia, se vuelve irritable, utiliza métodos inapropiados para lograr encontrar su satisfacción, es decir, cuando pierde un teléfono halla la forma de recuperarlo de cualquier modo, así sea robando, o si necesita un juego superior al que tiene, hurtando consigue la forma de encontrarlo.

En estos casos es en donde debéis estar atentos a estos tipos de señales, identificarlas y tomar medidas preventivas. Es preciso que vosotros sepáis que es muy fácil crear adicción a este tipo  de tecnologías, ¿Por qué razón? Porque crean una sensación de satisfacción y placer en nuestro cerebro, allí es donde radica el problema.

¿Cómo debéis controlar este tipo de situación?

¿Está en vosotros controlarla? Si, existen muchísimas alternativas para evitar y no permitir que vuestros hijos creen dependencia hacia los dispositivos tecnológicos, como limitar el tiempo de uso de estos, realizando horarios para los mismos, en aquellos casos en donde podéis controlar el acceso, como por ejemplo en los teléfonos, colocar paquetes más restringidos, y además controlar el acceso a páginas inadecuadas tanto en las computadoras como en las cableteras de televisión.

Crear relaciones más estrechas con vuestros hijos, mayor comunicación, y realizar actividades extras que lo ayuden a alimentar su personalidad y crecer emocionalmente, así como el cuido de lo que visualizan en la televisión y sobre todo en el internet.

Nunca debéis dudar de buscar ayuda en caso de que sea necesario, el apoyo de personas especializadas en el tema siempre servirán de refuerzo.

Niñez, adolescencia, juventud, madurez, ancianidad. Las cinco etapas del desarrollo humano. Si prestamos atención a nuestras necesidades de cuidado, se trata de un círculo, un punto final que se une al de inicio.

Cuando nacemos somos totalmente indefensos. Necesitamos de nuestros padres para alimentarnos y protegernos. Gradualmente vamos adquiriendo las capacidades que nos permiten valernos por nosotros mismos y obtenemos también la independencia. Al llegar la adolescencia y juventud nos sentimos autosuficientes. Recién en la madurez nos damos cuenta de que siempre hemos necesitado de quienes nos rodean, pero aún somos autónomos. Es con el declive de la vejez que regresamos al punto de partida y nuevamente requerimos de otros, más fuertes, más alertas, más ágiles, para proveernos y evitarnos daños.

Y a lo largo de todo este proceso, lo que más necesitamos, sin importar la edad o la corpulencia, es la atención y el amor. El ser humano no puede prescindir del contacto con otros, de su cariño y aceptación.

Pero con frecuencia olvidamos esta carencia básica. Es fácil sentirla y demostrarla a los niños, pues su vulnerabilidad dispara el instinto protector. Hacia nuestros pares la expresamos selectivamente, pero aún tenemos palabras amables y gestos con nuestros amigos y pareja. Pero, ¿qué pasa con los ancianos?¿Quién se ocupa de ellos?

En un país como España, donde casi la quinta parte de la población supera los 65 años, el tema del cuidado de la vejez es un asunto prioritario. Puede haber sistemas de pensiones y hogares de retiro que se encargan de suplir las necesidades de salud y alimentación. ¿Pero quién les brinda cariño?¿Quién los escucha y les presta atención?

Cuando lo común eran las familias extendidas, y en el mismo hogar convivían varias generaciones, los adultos mayores contaban con terminar sus días rodeados de afecto, cumpliendo su rol de centinelas de la estirpe.

Hoy, por el contrario, viven solos y abandonados por sus hijos, a veces en ciudades lejanas y con contadas ocasiones de conversar y abrazarse. Se perciben como una carga o una obligación. Ya no hay tiempo para ellos, no hacen falta. O al menos, eso es lo que les transmitimos.

No es algo que solo suceda en nuestros predios. Es un mal de la sociedad moderna que no distingue fronteras, idiomas ni culturas.  Y para muestra, basta releer el bestseller de William J. Bennett, el Libro de las Virtudes. Si alcanzó tanta popularidad y ventas se debe a que en todo el mundo los lectores se sintieron identificados con sus historias y, más aún, entendieron que reflejaban deficiencias actuales del sistema ético que impera en estos días.

Vale la pena echarle un vistazo y, a la luz de sus preceptos, reevaluar nuestro relacionamiento con los adultos mayores de la familia.

El cofre de vidrios rotos

Érase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado duramente como sastre toda su vida, pero los infortunios lo habían dejado en bancarrota, y ahora era tan viejo que ya no podía trabajar.

Las manos le temblaban tanto que no podía enhebrar una aguja, y la visión se le había enturbiado demasiado para hacer una costura recta. Tenía tres hijos varones, pero los tres habían crecido y se habían casado, y estaban tan ocupados con su propia vida que sólo tenían tiempo para cenar con su padre una vez por semana.

El anciano estaba cada vez más débil, y los hijos lo visitaban cada vez menos.
— No quieren estar conmigo ahora -se decía- porque tienen miedo de que yo me convierta en una carga.

Se pasó una noche en vela pensando qué sería de él y al fin trazó un plan.

A la mañana siguiente fue a ver a su amigo el carpintero y le pidió que le fabricara un cofre grande. Luego fue a ver a su amigo el cerrajero y le pidió que le diera un cerrojo viejo. Por último fue a ver a su amigo el vidriero y le pidió todos los fragmentos de vidrio roto que tuviera.

El anciano se llevó el cofre a casa, lo llenó hasta el tope de vidrios rotos, le echó llave y lo puso bajo la mesa de la cocina. Cuando sus hijos fueron a cenar, lo tocaron con los pies.

— ¿Qué hay en ese cofre? preguntaron, mirando bajo la mesa.

— Oh, nada -respondió el anciano-, sólo algunas cosillas que he ahorrado.

Sus hijos lo empujaron y vieron que era muy pesado. Lo patearon y oyeron un tintineo.

— Debe estar lleno con el oro que ahorró a lo largo de los años -susurraron.

Deliberaron y comprendieron que debían custodiar el tesoro. Decidieron turnarse para vivir con el viejo, y así podrían cuidar también de él. La primera semana el hijo menor se mudó a la casa del padre, y lo cuidó y le cocinó. A la semana siguiente lo reemplazó el segundo hijo, y la semana siguiente acudió el mayor. Así siguieron por un tiempo.

Al fin el anciano padre enfermó y falleció. Los hijos le hicieron un bonito funeral, pues sabían que una fortuna los aguardaba bajo la mesa de la cocina, y podían costearse un gasto grande con el viejo. Cuando terminó la ceremonia, buscaron en toda la casa hasta encontrar la llave, y abrieron el cofre. Por cierto, lo encontraron lleno de vidrios rotos.

— ¿Qué triquiñuela infame! -exclamó el hijo mayor-. ¡Qué crueldad hacia sus hijos!
— Pero, ¿qué podía hacer? -preguntó tristemente el segundo hijo-. Seamos francos. De no haber sido por el cofre, lo habríamos descuidado hasta el final de sus días.
— Estoy avergonzado de mí mismo -sollozó el hijo menor-. Obligamos a nuestro padre a rebajarse al engaño, porque no observamos el mandamiento que él nos enseñó cuando éramos pequeños.

Pero el hijo mayor volcó el cofre para asegurarse de que no hubiera ningún objeto valioso oculto entre los vidrios. Desparramó los vidrios en el suelo hasta vaciar el cofre.

Los tres hermanos miraron silenciosamente dentro, donde leyeron una inscripción que el padre les había dejado en el fondo: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.

Un abrazo tiene miles de reacciones y beneficios para el bienestar de las personas, quien no ha recibido un abrazado y quien no ha dado un abrazo. Pero a quien se abraza a lo mejor a la madre, al amigo, al hermano, a la maestra o a la pareja. Los estudiosos de la conducta humana aseveran que el abrazo es un contacto físico que tiene un poder muy fuerte para demostrar afecto a los seres queridos

El director financiero de la empresa de la cerrajeria Fuenlabrada manifiesta que un abrazo es forma de comunicarnos, es una manera de expresarnos a través del tacto, no hay palabras, pero las emociones se activan y el corazón se acelera. Igualmente ocurre cuando nace un bebe y llora, al abrazarlo se siente seguro y en paz y el llanto disminuye o desaparece. Cuando se abraza se transmite el amor o aprecio por alguien, alguien dijo por allí “ganamos un día más de vida, si abrazamos de manera sincera. Termina diciendo el director de cerrajeros de confianza Pozuelo, no es abrazar por abrazar es abrazar a los seres queridos con franqueza y con ganas de hacerlo.

Para algunos es un pequeño detalle el abrazar, para otros es acariciar con los brazos el alma de ser amado. Así que la importancia de un abrazo se centra científicamente en algunos beneficios: un adiós al estrés, aporta tranquilidad y seguridad, reduce el riego cardiaco, mejora el sistema nervioso, ayuda a las relaciones interpersonales, activa la autoestima y ofrece energía y fortaleza. La señora Carmen Cuevas de la empresa de servicios de cerrajeria expresa, al estrechar los brazos con el cuerpo de otra persona, a veces no se recibe ese mismo contacto afectivo o no es el lenguaje del cuerpo que se esperaba; en este caso se puede decir, que no hay cariño, no hay respuesta o no hay un consuelo. Cabe acotar, el abrazar significa alegría; es una emoción que se ofrece con el corazón.

En una famosa universidad se realizó un estudio en cuanto al abrazo y las conclusiones fueron: que los primeros años de vida deben existir los abrazos y caricias para que no mueran las neuronas a edad temprana, al tener un contacto físico a través del abrazo se incrementan los niveles la hormona del amor llamada científicamente la hormona oxitocina en la sangre y es una terapia ideal para la soledad, ansiedad y el estrés.

A manera de reflexión, el abrazo tiene un valor emocional no económico; muy accesible el valor para ser felices y mejorar el estado de ánimo y despedir el enojo y la rabia. Abrazar es una terapia que viene a mejorar nuestra vida y la de aquellos seres que tenemos al lado. La gran pregunta ¿Cómo abrazar?, un abrazo protector es aquel abrazo por la espalda, el abrazo por la cintura es un abrazo enamoradísimo, abrazo con palmadas en la espalda es el abrazo de amigo y el abrazo de reposo en los hombros es el abrazo maternal. Abrazos, abrazos y más abrazos como terapia de contacto afectivo.

Es muy común oír de boca de muchos padres esas palabras que suponen el título de este post. Quizás la rebeldía de los jóvenes de no escuchar a sus padres ha sido desde siempre, desde el mismísimo comienzo de la humanidad, pero lo que sí es cierto es que estos casos en la actualidad se presentan con una frecuencia copiosa. Estadísticamente, diría que tres de cada cinco hijos (varones o hembras, no importa el sexo), no escuchan a sus padres. Aclarando que principalmente dichos casos se presentan cuando el hijo llega a una etapa de juventud, y desaparecen, en la mayoría de los casos, cuando el joven comienza a asumir muchas más responsabilidades de las cuáles dependerá su futuro.

El propósito de este artículo es entender de manera genérica por qué tu hijo no te escucha y qué hacer para solucionarlo. No olvides que siempre es y será recomendable recibir asesoría profesional en los casos graves de desatención, por lo que puedes asistir a una cita con tu hijo a un psicólogo o similar para conseguir soluciones más efectivas y personalizadas.

Primeramente, ¿por qué mi hijo no me escucha? Es la pregunta por la que muchos llegaron hasta aquí. Lastimosamente no existe una respuesta 100% correcta o concreta, pero en la mayoría de las ocasiones son múltiples factores los que intervienen en la desatención de tu hijo para contigo. Primero que nada, debemos entender que es absolutamente normal en los días que corren que los hijos no presten atención a lo que sus padres les comentan, pues existen muchas distracciones que lo pueden mantener alejado de ti. Por ejemplo, las redes sociales, las amistades, los videojuegos, los estudios, la música, etc., son algunas de las actividades que por lo general a los jóvenes los mantienen absortos y desapegados de ti.

Entiende que tu hijo está atravesando una etapa de auto-conocimiento y aprendizaje, por lo que, si algo lo mantiene ocupado en todo momento y resulta inocuo, entonces déjalo ser y sólo ayúdalo en lo necesario. No intervengas en su espacio personal y no seas insistente con las preguntas. Trata de comprender su mundo y sólo aconséjalo en lo que creas que le pueda ayudar a lograr sus metas. Y como mi amiga oficinista de Cerrajeros urgentes me decía “da a vuestros hijos libertad, pero no libertinaje”.

La expresión libre y comedida de tus jóvenes hijos es la mejor manera de que te acepten más allá de la figura paterna. Pon limites, pero no los limites, pues debes tener presente que eres su padre/madre al mismo tiempo que su amigo.

Por último, no creas que todo esto lo lograrás con palabras; leer este artículo a tu hijo no solucionará nada. Siempre las acciones serán el mejor vehículo de las soluciones, así que no gastes más esfuerzos corrigiendo verbalmente a tu hijo y dedícate a entenderlo tal como si un libro fuese. Más temprano que tarde hallarás la mejor manera de hablar con él de modo que cada una de tus palabras lo atraigan y te escuche por necesidad y no por respeto.

Cuando se habla de los cuidados que podemos tener en casa para proteger a nuestra familia, no se trata únicamente de cuidarles de los problemas ajenos a la vivienda, sino que muchas veces los inconvenientes pueden estar dentro de la misma.

Es por este motivo que en el artículo de hoy queríamos hacer hincapié específicamente en los problemas que pueden derivar de las instalaciones eléctricas de cualquier hogar, dado que en caso de que no estén mantenidas de la forma correcta, pueden llegar a provocar todo tipo de accidentes domésticos, que suelen afectar sobre todo a los más pequeños.

Si quieres asegurar la integridad física de tus hijos, es importante que seas conscientes de que existen algunos cuidados que debes considerar en tu vivienda, cuidados que en este caso nos traen nuestros electricistas profesionales matriculados, gracias a los cuales vamos a enseñarte en qué aspectos de tu red eléctrica tienes que fijarte para que todos estén a salvo.

Consejos de seguridad eléctrica para tu casa

Primero que nada y fundamental, los cables y tendidos eléctricos tienen que estar lo más lejos posible del contacto con el agua, como así también de los sitios más húmedos de la vivienda, a fin de evitar cortocircuitos y otros problemas.

Especial atención tienes que tener con sitios de la casa como el baño o la cocina, evitando que los cables se mantengan cerca de las planchas del cabello, de las secadoras, etc. Si tienes tostadores, batidoras u otros objetos en la cocina que podrían quemar o dañar los cables, nuevamente revisa que se mantengan siempre bien alejados de éstos. El caso del tostador es ejemplificador, dado que si utilizas un cuchillo o un tenedor para quitar algún objeto atascado, puedes recibir una descarga.

Respecto de cuidados específicos que necesitan los más pequeños de la casa, tienes que fijarte siempre en que los niños no pongan elementos en el microondas sin tu supervisación como adulto, ya que se trata de un artefacto que no es compatible con determinados recipientes o materiales, así que es mejor que lo hagas tú y no tus niños.

También sabemos que muchas veces los pequeños de la casa gustan de treparse a los árboles para jugar, y en estos casos no podemos perder de vista que muchas veces éstos sirven de guías para los cables, así que conviene mantenerlos alejados de ellos.

Mantener la red eléctrica en buen estado con electricistas profesionales

Y más allá de estos cuidados que resultan importantes porque te ayudarán a prevenir accidentes eléctricos en casa, tienes que considerar también que al menos una vez por año o cada dos años, deberías llamar a un electricista profesional para que revise el estado en el que se encuentran todas las instalaciones de tu vivienda, descartando cualquier inconveniente o desperfecto.

Nuestros profesionales urgentes cuentan con no sólo con los conocimientos y la experiencia necesaria dentro de este segmento, sino también con máquinas que nos permiten detectar incluso los desperfectos eléctricos cuando no están a la vista.

Si necesitas una revisión de tu tendido eléctrico, o una reparación de urgencia de cerrajeria, sólo tienes que llamarnos durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para recibir un integrante de nuestro equipo que solucione tus inconvenientes con el precio más barato y una garantía escrita para tu tranquilidad.

La infidelidad se define como un acto de traición y deslealtad, donde uno de los integrantes de la pareja forma un nexo amoroso con uno o más ajenos a la relación binaria. No pude evitar buscar la susodicha definición de infidelidad en el diccionario cuando Andrea me comunicó el percance que tiene con su marido Marcos. Él es cerrajero especialista en cerraduras y ella diseñadora gráfica y trabajadora en https://www.desatascosvalenciaafontur.com/. El caso de infidelidad no es muy preocupante es situaciones de parejas que llevan una relación amorosa de corta duración, pero cuando están implicados más de 5 años de noviazgo o matrimonio, sumados a un hijo mutuo, la tesitura se vuelve más complicada y mucho más seria.

Marcos y Andrea tienen a un hijo llamado Esteban y tienen 8 años casados. El caso de infidelidad de Marcos sobrevino de súbito y Andrea no sabe qué debe hacer ahora que sabe toda la verdad, por ende, surge la pregunta ¿Debo perdonar una infidelidad? En este artículo responderemos a esta pregunta de manera sucinta, genérica y de forma imparcial.

Muchas personas afirman de manera rotunda que no perdonarán una infidelidad el día que les llegue a suceder, pero cuando en verdad les pasa, no saben realmente cómo actuar, ya que muchas cosas se ponen de por medio; desde pensamientos y recuerdos mutuos hasta hijos. A continuación, te damos algunos valiosos consejos para decidir de la mejor manera al momento de perdonar o no una infidelidad:

  • No te apresures si llegas a padecer una infidelidad, recuerda que todo depende de ti y que la mejor decisión pronto saldrá de tu corazón.
  • No tomes decisiones desde el odio, la decisión más correcta surge de la sinceridad y de la larga meditación.
  • Recuerda que, si hay un hijo mutuo de por medio, él es la prioridad, pues el niño/a no tiene la culpa de las malas decisiones de sus padres y no tienen por qué padecer las réplicas de los yerros ajenos. Por consiguiente, cuando decidas qué hacer con tu esposo o esposa infiel, procura que la decisión afecte lo menos posible a tu hijo, ya que, al fin y al cabo, los niños se verán afectados.
  • El orgullo no soluciona nada, de hecho, todo empeora cuando el orgullo se atraviesa en la toma de decisiones de problemas conyugales.
  • Perdonar o no hacerlo, no es el meollo de la situación, lo que realmente importa es que nadie que no lo merece se vea perjudicado.
  • Atrévete a perdonar, obviamente todo depende de las particularidades del problema, pero si el perdón de tu pareja parece la mejor decisión posible, entonces no tengas miedo de hacerlo y dar una segunda oportunidad.
  • No tienes por qué soportar los malos tratos de nadie y no tienes por qué estar con una persona que no te amé, no perdones a tu pareja infiel si no se lo merece, incluso esa decisión será la mejor para tu hijo.

Por último, debes saber que lo que aquí escribimos no es irrefutable, por ende, no te dejes llevar únicamente por lo que decimos y evalúa en detalle las particularidades de tu caso de infidelidad para tomar la decisión más correcta al momento de perdonar o no.

 

El respeto es un valor fundamental en nuestra sociedad, en una sociedad diversa, multicultural, con ideologías completamente opuestas. Cierto es que en la escuela se aborda este tema, pero se aprende con el ejemplo, y qué mejor que tomarlo de la misma familia.

Si se crece en un ambiente donde el respeto sea importante, se interiorizará de manera natural desde muy pequeños. No puede haber mejor modelo. Y además es muy sencillo aplicarlo. Aspectos tan importantes como pedir las cosas por favor o dar las gracias, incluso a los niños cuando son muy pequeños, es importante, porque les enseñará que su gesto es importante y aprenderán a hacer lo mismo sin darse cuenta.

Escuchar con atención, dirigirse correctamente a los demás o evitar enfrentamientos desde la razón también se aprenden en la familia. Ejemplos hay muchos, para bien, pero también para mal. Llamar “viejos” con un cierto matiz despectivo a los ancianos, decirle al niño que responda a las agresiones de otros niños de la misma manera, regañarle o castigarle sin darle una razón coherente y que entienda son comportamiento muy habituales, pero que en nada ayudan a los más pequeños en el aprendizaje de algo tan importante como el respeto hacia los demás.

Al contrario, si los primeros pasos se han dado en casa, si el niño ve en el hogar un ambiente de tolerancia y comprensión, cuando esté fuera será una persona dialogante y respetuosa con los demás. Apreciará las diferencias y, más allá de simplemente tolerarlas, las entenderá como un aspecto más de la riqueza de una sociedad en la que tiene que convivir.

El respeto es fundamental en todos los aspectos de la vida: en el seno familiar, en el colegio, el trabajo seas un electricista o un fontanero urgente o en la calle. Aprenderlo desde muy pequeño es posible, pero también es cierto que hay que saber enseñarlo y cuanto antes y de manera más natural, mucho mejor.

El sueño de un alto porcentaje de matrimonios, es formar una familia llena de niños que alegren sus días con las ocurrencias que caracterizan a estos pequeños, pero también es cierto que existen muchas parejas que, por muchas razones, no pueden tener sus propios hijos y es allí donde la adopción suele ser la primera opción para formar la familia que tanto anhelan, pero bien, es importante pensar bien el tomar una decisión de esa magnitud, ya que implica una serie de requisitos importantes y además tener la mejor disposición de criar un niño que no es de sangre propia, pero existen personas con gran corazón que aceptan este gran reto de vida, y deciden adoptar niños abandonados. Alfredo Vargas y Milena Vergara, ambos empleados de cerrajeros Vigo, son padres de un par de niños que decidieron adoptar para brindarle el calor de hogar que necesitaban.

Adoptar un niño no es una decisión fácil ni mucho menos, sencilla; se debe conversar en gran medida y estar de acuerdo en que se le aceptará y criará tal y como si fuese de sus propios genes. Existen miles de niños a lo largo de todo el mundo con dificultades especiales y en espera de que una familia llegue a sus vidas a brindarles ese calor de hogar que sólo un núcleo familiar puede dar, dispuesto a recibir el cariño que todo niño necesita, y en especial porque estos son niños que sufren tanto del abandono de sus progenitores como de enfermedades como síndrome alcohólico fetal, parálisis cerebral, microcefalia, y muchas otras enfermedades sin cura, por esta razón son unos niños con muy poca probabilidades de llegar a un hogar y pasar el tiempo que les queda de vida con una grata familia. Adriana Albornoz, trabajadora de cerrajeros de urgencias Torrente es mamá de una hermosa niña con parálisis cerebral que decidió adoptar para brindarle todo el amor que tiene para dar y así, hacer de los días de esta niña los mejores.

Por otra parte, mensualmente, la empresa cerrajeros salamanca brinda donativos significativos para los tratamientos que deben ser aplicados a los niños con enfermedades, que siguen en la espera de ser adoptados.