El respeto es un valor fundamental en nuestra sociedad, en una sociedad diversa, multicultural, con ideologías completamente opuestas. Cierto es que en la escuela se aborda este tema, pero se aprende con el ejemplo, y qué mejor que tomarlo de la misma familia.

Si se crece en un ambiente donde el respeto sea importante, se interiorizará de manera natural desde muy pequeños. No puede haber mejor modelo. Y además es muy sencillo aplicarlo. Aspectos tan importantes como pedir las cosas por favor o dar las gracias, incluso a los niños cuando son muy pequeños, es importante, porque les enseñará que su gesto es importante y aprenderán a hacer lo mismo sin darse cuenta.

Escuchar con atención, dirigirse correctamente a los demás o evitar enfrentamientos desde la razón también se aprenden en la familia. Ejemplos hay muchos, para bien, pero también para mal. Llamar “viejos” con un cierto matiz despectivo a los ancianos, decirle al niño que responda a las agresiones de otros niños de la misma manera, regañarle o castigarle sin darle una razón coherente y que entienda son comportamiento muy habituales, pero que en nada ayudan a los más pequeños en el aprendizaje de algo tan importante como el respeto hacia los demás.

Al contrario, si los primeros pasos se han dado en casa, si el niño ve en el hogar un ambiente de tolerancia y comprensión, cuando esté fuera será una persona dialogante y respetuosa con los demás. Apreciará las diferencias y, más allá de simplemente tolerarlas, las entenderá como un aspecto más de la riqueza de una sociedad en la que tiene que convivir.

El respeto es fundamental en todos los aspectos de la vida: en el seno familiar, en el colegio, el trabajo o en la calle. Aprenderlo desde muy pequeño es posible, pero también es cierto que hay que saber enseñarlo y cuanto antes y de manera más natural, mucho mejor.

El sueño de un alto porcentaje de matrimonios, es formar una familia llena de niños que alegren sus días con las ocurrencias que caracterizan a estos pequeños, pero también es cierto que existen muchas parejas que, por muchas razones, no pueden tener sus propios hijos y es allí donde la adopción suele ser la primera opción para formar la familia que tanto anhelan, pero bien, es importante pensar bien el tomar una decisión de esa magnitud, ya que implica una serie de requisitos importantes y además tener la mejor disposición de criar un niño que no es de sangre propia, pero existen personas con gran corazón que aceptan este gran reto de vida, y deciden adoptar niños abandonados. Alfredo Vargas y Milena Vergara, ambos empleados de cerrajeros Vigo, son padres de un par de niños que decidieron adoptar para brindarle el calor de hogar que necesitaban.

Adoptar un niño no es una decisión fácil ni mucho menos, sencilla; se debe conversar en gran medida y estar de acuerdo en que se le aceptará y criará tal y como si fuese de sus propios genes. Existen miles de niños a lo largo de todo el mundo con dificultades especiales y en espera de que una familia llegue a sus vidas a brindarles ese calor de hogar que sólo un núcleo familiar puede dar, dispuesto a recibir el cariño que todo niño necesita, y en especial porque estos son niños que sufren tanto del abandono de sus progenitores como de enfermedades como síndrome alcohólico fetal, parálisis cerebral, microcefalia, y muchas otras enfermedades sin cura, por esta razón son unos niños con muy poca probabilidades de llegar a un hogar y pasar el tiempo que les queda de vida con una grata familia. Adriana Albornoz, trabajadora de cerrajeros de urgencias Torrente es mamá de una hermosa niña con parálisis cerebral que decidió adoptar para brindarle todo el amor que tiene para dar y así, hacer de los días de esta niña los mejores.

Por otra parte, mensualmente, la empresa cerrajeros salamanca brinda donativos significativos para los tratamientos que deben ser aplicados a los niños con enfermedades, que siguen en la espera de ser adoptados.

La separación de un matrimonio puede ser traumática por muy diferentes aspectos. La ruptura de la armonía del nuclear familiar puede conllevar traumas y preocupaciones a los hijos, que, obviamente, preferirían que sus ascendientes siguieran juntos por siempre. No obstante, si el matrimonio, sea por motivos económicos u otros distintos, continúa viviendo bajo el mismo techo sin un mínimo de amor y de interrelación, la situación será igualmente perjudicial para los críos.

Si la pareja decide separarse, lo ideal será que lo haga manteniendo sus problemas al margen de los hijos; ante ellos, todo tendrían que ser buenas caras y explicaciones acerca de por qué la situación va a cambiar. Si el niño o adolescente ve que sus padres siguen siendo felices por separado y que ambos se respetan, habrá mucho terreno avanzado. Pero, ojo, si por el contrario la ruptura es traumática y los hijos se convierten en parte de la negociación y quedan a mitad del fuego cruzado de ambos, el contexto será muy perjudicial y los descendientes reaccionarán con mala conducta, llamando la atención y enfrentándose al propio mundo.

Cuando unos padres se separan, los hijos pueden tener un bajón anímico considerable, por lo que hay que seguir muy atentos a ellos. Sería el momento de convertir el limón en limonada; tener dos padres debe ser interpretado como una doble oportunidad para dar cariño, atención, cuidado, apoyo y comprensión a los niños. No mimos ni consentimientos, pues eso será nocivo en cualquiera de los contextos familiares.

Pero si la separación de los padres se produce de un modo civilizado y a los niños se les trato con una combinación de afecto y madurez, todo será más llevadero y la normalidad triunfará. Los psicopedagogos recomiendan a los padres hablar bien el uno del otro delante de los hijos, dejar a los niños al margen sus problemas sentimentales y económicos y fortalecer los vínculos entre padre y progenitor a raíz de esta situación sin que se produzca ninguna especie de competición entre padres.

Poseer un huerto que a su vez le dé un preciado sentido natural a su entorno y que lo convierta en un lugar ecológico en el cual sea posible obtener lechugas, zanahorias e incluso tomates sin la necesidad de estar pendientes de su cuidado es ahora posible, gracias a un proyecto establecido por la organización de Montemadrid, ya que la modalidad de este magnífico proyecto es el alquiler de parcelas por un módico precio de 55 euros mensuales por cuidados y terreno. El objetivo es el fomentar la actividad para las personas que sufren discapacidad, las cuales se encuentran integradas al centro, para ello cuentan con la participación de empresas como Fontaneros Madrid, para hacer posible dicho proyecto.

Esta nueva función ha sido propuesta e inaugurada por el Centro Ponce de León, el cual se encuentra localizado en el distrito de Usera, ahí se manejan los problemas de personas con deficiencia auditiva y la integración de personas que presentan alguna otra discapacidad.

El éxito que ha tenido este tipo de centros es increíble, además de su larga trayectoria con fundaciones, ha trabajado de la mano con ayuda de empresas como las de cerrajeros Malaga, pues poseen un camino ya de más de 40 años realizando este tipo de labores con personas discapacitadas, albergando más de 400 infantes en la actualidad.

La estructura del centro Ponce de León, le permite tener una sección especializada en el empleo para las personas discapacitadas que posean habilidades en el área de artes gráficas, además de establecer un área ocupacional de recreación que hasta el momento cuenta con 54 usuarios.

Es el sentimiento de integración de las personas discapacitadas con la naturaleza el que motivó a los directores del programa social, además, los centros creados también son una forma de darle descanso al medio ambiente y una manera de aportarle el sabor “original” a los productos cosechados, debido al buen trato que obtendrán.

Esta es una manera de sacar provecho tanto a la sociedad, para la cual se establecerá un aporte, tanto monetario como social, y el uso de terrenos que prácticamente estaban abandonados, algo que en su momento también quiso realizar la empresa Electricistas Madrid con su servicio.

Educar no es sencillo. Es lógico que los padres intentemos hacerlo lo mejor posible, a veces con mejor voluntad que resultados. A veces falta firmeza y, los niños, que son mucho más intuitivos de lo que creemos, se dan cuenta, aprovechándose de la situación y convirtiéndose en esos pequeños tiranos de los que a veces tanto se habla.

Por eso es tan importante establecer unos límites coherentes y razonables y, lo que es más importante, hacer que el niño no los sobrepase, por muchas rabietas, llantos o chantajes que hagan. Es una base importante para su educación, para su correcto desarrollo, para que aprenda a relacionarse en igualdad con los demás, para que respete a los otros y, en definitiva, para ser mejor persona.

¿Pero cómo establecer esos límites y conseguir resultados? Lo más importante es que el niño lo entienda, no es lo mismo decir “pórtate bien” que “en la sala del médico no se puede correr”. Cuando sea necesario, es conveniente darle una pequeña explicación que ayude a hacerles entender la razón de ese límite.

Y hay que ser firmes, lo que no implica ni los gritos ni el maltrato, pero sí suficiente seriedad como para que el niño entienda que debe obedecer. Hay que intentar caer en la agresividad, pararse un momento y calmarse antes de perder los nervios con los niños.

Por supuesto, nunca hay que mirar para otro lado si el niño se las salta, ni una sola vez. Las normas son para cumplirlas siempre, si no se hace así, de poco servirán los demás esfuerzos. Y, al igual que hay que hacerle saber lo que hace mal, también hay que darle valor a lo que hace bien, eso predispondrá al pequeño de una manera positiva a seguir comportándose adecuadamente.

A veces es duro, porque implica tiempo, emociones y sentimientos. Pero hay que pensar que siempre es por el bien de los niños.

El conocimiento es un tema discutido ampliamente por los filósofos más grandes que han existido, ha sido un tema tan debatido que incluso ha surgido como una ramificación de la filosofía como tal; la epistemología.

Hay muchas cosas que se pueden debatir que están dentro de esta rama, especialmente la adquisición del conocimiento, sin embargo, algo que se tiene claro es que el conocimiento no es una vía, muchas veces no hay solo una respuesta correcta sino que habrán varias dependiendo de la persona y de un conjunto de características intrínsecas o extrínsecas que definirán el criterio del individuo. El pensamiento de que solo existe una opinión o del comportamiento uniforme de la verdad viene de regímenes autoritarios donde se impone que la verdad es solo una y que se debe de acatar ciegamente a todo lo que se le diga.

Cerrajero Benidorm de la mano de sus empresas aliadas Cerrajeros San Vicente del Raspeig 24 horas hacen un esfuerzo para ayudar a las instituciones filosóficas de sus ciudades a tener financiamiento.

A pesar de lo antes dicho, muchos no son capaces de comprender el comportamiento de la verdad, y de esa manera, se ven ofendidos cuando una persona no está de acuerdo con lo que el mismo dice. Lo cual se llama una discrepancia, dos visiones distintas acerca de un mismo tópico. Algo que no se debería tomar como malo sino como una opinión nueva que surgió de escuchar la tuya.

Al hablar de la pedagogía de la discrepancia nos referimos al estudio de cómo hacer para discrepar correctamente. Existen varias formas pero el punto en general es hacer conocer tu punto de vista y hacérselo entender a otra persona o que la misma se dé cuenta de sus posibles errores al ser explicado el punto de uno. A pesar de que incluso suena imposible que un ser humano sea capaz de reconocer sus errores en media discusión. Cerrajeros Valencia está apoyando constantemente a los estudiosos embarcados en usar la pedagogía de la discrepancia.

La forma más reconocida para discrepar es el tipo “vencedor vs vencido” que tiene un procedimiento bastante sencillo, solo intenta hacer llegar a tu “contrincante” a la visualización de la veracidad de tu tesis y no enfocarse tanto en las razones como tal.